LOS SUEÑOS DEL FUTURO

Nos vamos a atrever a contarles un sueño que tenemos para el futuro. La caficultura colombiana ha cambiado muchísimo en los últimos 80 años. Se ha vuelto más extensiva, más “tecnificada”, con un uso amplio de fertilizantes químicos, pesticidas y a completa exposición (sin árboles de sombra). También ha migrado al cultivo de variedades híbridas, productivas y más resistentes a las plagas, pero con menos calidad en taza. Esto ha subido productividades y ha solucionado, en parte, problemas graves como la roya. Nosotros hasta hace poco seguimos esto al pie de la letra, creyéndonos modernos, y pensando en que no había otra opción.

Sin embargo, este modelo ha llevado a suelos acidificados y erosionados por el uso de fertilizantes químicos durante décadas, suelos que todos los años necesitan más y más fertilizante para la misma producción. También ha llevado a plagas nuevas que prosperan en los monocultivos, a que el caficultor dependa exclusivamente de insumos vendidos por grandes empresas, descuidando subproductos que tiene en su propia finca y que bien usados pueden servirle muchísimo. También ha llevado a la tala de millones de árboles de bosques naturales y de monocultivos que afectan nuestra flora y fauna.

Aunque la producción orgánica y responsable con el medio ambiente se ha popularizado últimamente para hortalizas y cultivos de ciclos cortos, en café todavía es exclusivo de comunidades de indígenas o de románticos que están preparados para ver sus productividades bajar con tal de sentirse responsables con el medio ambiente. En café tampoco existe el incentivo de la salud del consumidor, ya que lo que consumimos es la semilla tostada del fruto que no muestra trazas de productos químicos, a diferencia de otras frutas y vegetales.

Pero por las razones ya mencionadas, en Pergamino tomamos la decisión de meternos de cabeza en la experimentación con fertilización orgánica. Empezamos este año con un piloto del 15% del área productiva de nuestras fincas y la idea es poder desarrollar el conocimiento suficiente para poder lograr pasar toda nuestra producción a un sistema mixto. La meta es poder comprobar que para fincas pequeñas, medianas y grandes, la producción orgánica no es solo viable, sino que es la forma de proteger el futuro de nuestra industria, de nuestro medio ambiente y nuestros caficultores. El camino va a ser largo y difícil, les estaremos contando.

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